Muero xk las pulgas me inhoculen,
la sangre de los perros más rabiosos,
se vuelvan mis colmillos venenosos,
y el hombre que hay en mi, me lo estrangulen.
Que ni el odio y la furia disimulen
cuanto de hirientes, graves, peligrosos
son mis serios arranques rencorosos,
sin pulsos que los frenen y regulen.
Época es de morder a dentelladas,
de hincar hundiendo enteras las encías,
contagiando mi rabia hasta la muerte.
Revolcándose, mira inoculadas
aullar las horas de los malos días,
por morderlas, ¡oh Tiempo!, y por morderte
Mordido en el talón rueda el dinero
y se retuerce ya en su sepultura,
con la Iglesia y el hambre, la locura
del juez, del militar y del banquero.
Mordido y por el mismo derrotero
va la familia, llaga y supura,
en una interminable calentura,
judo de muladar y estercolero.
Huele a rabia, a saliva, a gente seca,
contaminando un humo corrompido
la luz que ya no alumbra, que defeca.
El cadáver del Tiempo está podrido,
y sólo veo una espantable mueca,
una garganta rota, un pie mordido.